En el tema de las finanzas, ¿dónde
quedará la bolita?
ÁLVARO SANJUÁN
“La cuenta ya olvidada, la cuenta ya perdida que no
logró pagarse con nuestra juventud”
-Salvador Novo
Hace unos días Jesús Arturo Díaz
Medina, quien comenzó su carrera en el Grupo Armas y después, formó parte del grupo de Miguel Rincón y cuando esta se
fue a la Ciudad de México por un tiempo se convirtió en su vocero, reapareció
como el flamante secretario de Finanzas y Administración de gabinete de José Rosas Aispuro. El nuevo Secretario
ofreció hace unos días una rueda de prensa para dar a conocer de manera oficial
la deuda pública que les dejó el gobierno del sexenio anterior. La guerra por
la deuda pública apenas comienza. Ya sabe usted: mientras son peras o son
manzanas, los problemas públicos se litigan en los medios de comunicación y si
hay sustento legal de por medio, terminarán en los órganos jurisdiccionales
correspondientes, donde sabremos quién tiene la razón: si los que acusan o los
acusados, porque al final la deuda pública se está convirtiendo en chisme
público debido al desconocimiento que tenemos los ciudadanos del lenguaje
técnico financiero (Pips, deuda pública, déficit o bono cero).
Para tratar este tema, el
gobernador Rosas Aispuro invitó a columnistas y analistas de diferentes medios
de comunicación al Bicentenario. Estuvo, por supuesto, acompañando al
gobernador el secretario de Finanzas y Administración del Estado, el que días
atrás denunció que el ex gobernador Jorge Herrera Caldera de manera irresponsable
dejó comprometido el presupuesto de la entidad hasta el año 2038 con una deuda
por 14,995 MDP, el equivalente a cuatro sexenios, declaraciones dadas a conocer
en un boletín de prensa del gobierno del Estado fechado el diez de octubre del
año en curso. En este desayuno con los periodistas, se le preguntó al
gobernador si ya se tenían los nombres de los responsables de este problema
financiero. Rosas Aispuro, doctor en Derecho por la UNAM fue prudente y por el
conocimiento que tiene de la ley contestó: “yo no me atrevería en este momento
a señalar a nadie, sería irresponsable de mi parte. Primero tenemos que esperar
los resultados de las auditorias que se están realizando, y derivado de este
proceso si encontramos responsables acudiremos a las instancias
correspondientes para hacer las denuncias respectivas. Hasta entonces, no
antes” Esto habla de la prudencia política y jurídica del gobernador. Como él
lo ha dicho: “aplicaré la ley, todo se hará conforme a Derecho, no iré más allá
de lo que marca la ley. Esto no es una cacería de brujas, ni venganzas de grupo
o personales”
Como era natural, el asunto llegó
al Congreso. “Haiga sido como haiga
sido”, el diputado Enrique Benítez Ojeda se encargó de darle a conocer a la
opinión pública la otra cara de este espinoso tema. Recordó Benítez Ojeda, la
sesión celebrada el 15 de noviembre de 2005, donde se aprobaron los Pips ahora
tan discutidos y que con estos recursos se pavimentaron con cemento hidráulico
296 kilómetros de carreteras en diferentes puntos del estado. Esos Pips fueron $1250
MDP que en este momento se convirtieron en $5,000 MDP porque se pactaron a
catorce años, incluyendo el capital y los intereses pactados. Resulta
importante mencionar que los diputados panistas de aquella legislatura
presentes en la sesión: Juan Quiñones Ruiz, Carlos Gutiérrez Fragoso, Pedro
Toquero, Gloria Guadalupe Martínez Castañola, Lorenzo Martínez Delgadillo,
Isaac Becerra y Fernando Gurza Zamora votaron a favor ¿o la alternancia trae
consigo al Alzheimer y el olvido? Los diputados priistas que son mayoría en el
Congreso en la voz del diputado Benítez Ojeda dicen que la deuda registrada de
manera oficial en la SHCP es de $8,977 MDP, y no los 14,995 MDP que anunció el
gobierno del estado. Los diputados del tricolor sustentan su versión con los
siguientes números; deuda pública bancaria, $6,431 MDP; bono cero, $425 MDP;
deuda contingente, $0.9 MDP; cuentas por pagar a corto plazo, $2121 MDP. Todo
esto da un total de $8,977 MDP: restando, entre la cifra de los Pips pagaderos
en catorce años de $14,991 del secretario de finanzas y la de los diputados
priistas hay una diferencia de $6,000 MDP.
Sin duda alguna toda esta danza
millonaria debe ser aclarada, y hasta donde se sabe los diputados tricolores
son los más interesados en que así sea. Mientras se aclaran las cosas, se
requiere que no se especule con la deuda pública, que no se confunda a la
sociedad: las cosas no deben de ser acusar o denunciar sin sustento. Entendemos,
como dice la canción, que Rosas Aispuro no tiene por qué pagar las deudas ajenas,
pero también que no se confunda la venganza con la justicia, los rencores con
la ley. Que se investigue todo, pero de manera imparcial, sin consignas, si
alguien desvió recursos públicos haciéndole un daño patrimonial al estado, que
se aplique la ley. Hay la obligación moral, política y legal de que se llegue a
la verdad, la sociedad sigue cansada de los partidos políticos, harta de ser
rehén de los grupos locales de poder de los que se van y de los que llegan. Que
no se les olvide que el pasado cinco de junio la sociedad les dijo: ¡Ya basta!

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