El PRI, en busca de la mística
perdida
ÁLVARO SANJUÁN
“Madero ha soltado al tigre, habrá que ver si puede
controlarlo”
La tragedia del PRI, apenas ha
comenzado. Con la visita de Enrique Ochoa Reza los priístas locales siguen
sacando al rebelde que siempre han llevado dentro si antes no se pudo, el
psicoanálisis del famoso domingo negro, les ha dado, la oportunidad y
parafraseando a Alberto Cortez: las derrotas sacan cosas que las victorias no
pueden sacar. ¿Qué dejó la visita de Enrique Ochoa Reza, aparte de los escucho
y me voy? Nada. El priísmo duranguense anda sin pies ni cabeza, y si un
candidato dividió a Durango y a la Laguna hoy, están corriendo el riesgo de que
ni el Chapulín Colorado los venga a salvar, el barco tricolor ya está haciendo
agua y a lo mejor, podemos ver en el futuro la película del Titanic segunda
parte.
De los tricolores locales, tenemos
la impresión de que se les murió el padre y no hizo testamento por eso, vemos a
sus hijos disputarse la herencia de esa gran familia que una vez, fue el PRI.
La lista de los herederos es grande y puede aumentar, mientras no se pongan de
acuerdo quien será el albacea. La disputa está entre los mayores de la familia,
encabezados por Ángel Sergio Guerrero Mier, José Ramírez Gamero y Maximiliano
Silerio Esparza. Por otro lado, los otros hijos están representados por Ismael
Hernández Deras y Jorge Herrera Caldera y para que nadie se quede sin
representación Lety Herrera también es madrina de otros. Como el papá murió
intestado eso da lugar a que cualquiera reclame la herencia. Quien encabeza la
lista en ese sentido, se llama Óscar García Barrón a quien ya se le conoce como
el hijo desobediente del tricolor, distanciado de los últimos doce años del
grupo en el poder. García Barrón, desde hace mucho tiempo se dio cuenta que no
era de los herederos favoritos por eso, recurrió a su padrino de bautizo Miguel
Ángel Osorio Chong. Tiene su bunker en la ganadera social en pocos años, ha
sido diputado federal tiene un estilo, que no es común en el PRI y los de su
círculo cercano lo han escuchado decir: hay reata no te revientes, que es el
último jalón y mientras eso pasa observa y le mide el agua a los camotes.
Gustavo Lugo Espinoza, al que el
asunto de haber sido dos veces presidente del PRI estatal lo tiene sin cuidado,
ha dicho, que tiene la solución para que su partido regrese al Bicentenario con
el argumento, de que el tricolor tiene que regresar a sus raíces, quien quiera
un puesto de elección popular tiene que trabajar de sol a sol, y no, como se
hizo en los últimos tiempos: comprando los votos y las conciencias de la
militancia. La presidenta municipal de Gómez Palacio Leticia Herrera, para
contribuir a la unidad de su partido tiene a Jorge Clemente Mújica, Sergio Uribe
y Juan Ávalos los que han hecho un juramento al estilo de los tres mosqueteros:
todos para uno, y uno para todos. El entrenador de la cuadra del Mezquital, se
la va a jugar con el último cuarto de milla que le queda, Adán Soria Ramírez
que hasta porras llevó para que don Enrique Ochoa Reza vea que aquí en Durango
hay porristas hasta para los Vaqueros de Dallas. De lado de Jorge Herrera
Caldera ya puso en la mesa sus cartas: Carlos Matuk, Miguel Ángel Olvera y
Héctor Valenzuela. En contra de estos últimos tres, estaría Ángel Sergio
Guerrero Mier quien está cobrando caro, la frase que cimbró a la Coyotada, en
San Jun del Río: “solamente los últimos doce años en Durango ha habido
crecimiento y desarrollo”
Ochoa Reza, lo único que prometió
fue mandar un delegado nacional, para poner orden a la rebelión del PRI, pero
si envía a alguien como los tres últimos, que ni se le ocurra, porque solo
vienen a vivir en hoteles y restaurantes de lujo y ese recurso, le vendría bien
al partido ahora que tanto lo van a necesitar. Cualquiera que quede al frente
del tricolor, podemos adelantar que no dejará contenta a la militancia y mucho
menos, a los grupos de la época que sean. Si nadie pone su gota de ayuda para
pensar solo en los intereses partidistas en el 2018 pagarán caro el no haberse
puesto de acuerdo y más aún, no deben olvidarse que el caballo de Troya sigue
al interior del PRI. ¿De dónde saldrá su líder con calidad política y moral? El
PRI no necesita solo un presidente, necesitan a alguien que los haga ganar en
el 2018 y regresarlos, en seis años al Bicentenario.

No hay comentarios:
Publicar un comentario