viernes, 21 de junio de 2013

Todos coludos o todos rabones: Dilema del PRI y PAN

Hoy en día, el PRI y el PAN a nivel nacional están viviendo, cada uno a su estilo, con distintos protagonistas, un problema que se traduce en lo siguiente: Dinero y corrupción al interior de estos partidos. Peña Nieto se comprometió durante su campaña a crear algo así como una especie de secretaría para luchar y erradicar la corrupción de los funcionarios públicos. Hasta la fecha, no tenemos noticia de que esta comisión anti corrupción esté funcionando, tal vez porque el problema sea: “¿a quién ponemos?” Los pasos que ha dado Enrique Peña Nieto para encabezar la cruzada contra la corrupción tienen algunas lecturas interesantes. Elba Esther Gordillo resultó ser, en este momento, el personaje ideal para mandar un mensaje a la clase política mexicana: En México se pueden perdonar muchas cosas, menos disputarle el poder a un presidente de la república. Y como doña Esther cometió el error de confundir el poder económico con el poder político, durante mucho tiempo le perdonaron que se hiciera inmensamente rica con el dinero de los maestros, pero no pretender poner de rodillas al poder presidencial. Podemos leer que el poder tolera, por decirlo de una manera sutil, a los líderes sindicales que tienen el control de los trabajadores para utilizarlos en su momento con el fin de prolongar por más tiempo el sistema político mexicano, hasta el día en que las leyes de la dialéctica se encarguen de darlo por muerto para dar paso a un nuevo sistema económico, político y social que los mexicanos estamos esperando, ¿por qué Andrés Granier podría terminar en la cárcel? Por una razón muy sencilla: por primera vez después de muchos años, Tabasco es gobernado por Arturo Núñez, ex priista que se fue al PRD y, con el apoyo de Andrés Manuel López Obrador, logró su sueño: ser gobernador de su tierra, sueño que, con el PRI, jamás hubiera logrado. ¿Esa es la razón de que ahora Andrés Granier esté en graves problemas? Si hubiera ganado el PRI en Tabasco, hoy estaría disfrutando de sus propiedades, lujos y dinero, como lo hace Humberto Moreira en España, y esto es posible porque le heredó a su hermano la gubernatura de Coahuila. Lo mismo sucede con Juan Sabines, que nunca dejó de ser priísta, porque pertenece a las familias de caciques chiapanecos que han gobernado esa tierra desde hace muchos años, y, por si fuera poco, es compadre del actual gobernador Velasco, que llegó al poder con el logo del Verde Ecologista, pero apoyado por la maquinaria priísta, y, por eso, Juan Sabines no será llamado a cuentas, aunque dejó las finanzas públicas parecidas a las de Granier. Hasta aquí, los mensajes del PRI son muy claros: Donde ganen no habrá problemas, el caso Humberto Moreira es ilustrativo, lo mismo sucederá donde haya arreglos de las cúpulas del poder, como ejemplo, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, que está más preocupado en ser candidato del PAN a la presidencia en el 2018 que en llamar a cuentas al “gober precioso”. Graco Ramírez, que sólo utilizó al PRD para ser gobernador de Morelos, nada podrá hacer en contra del ex gobernador del PAN, y en Oaxaca, Gabino Cué, otro oportunista de la izquierda, resultó ser más priísta que Ulises Ruiz. Los del PAN tampoco se quedan muy atrás, el ser justos a la hora de castigar y hacer justicia al interior de su partido. No es lo mismo el ex “gober generoso”, que el ex gobernador de Aguascalientes, hoy en problemas legales. No es lo mismo el cuñado de Felipe Calderón que los hijos de la señora Martha. No se les da el mismo trato a los que apoyan a Gustavo Madero que a los que lo hacen con el senador Ernesto Cordero. Vicente Fox puede ser acusado de folclórico, pero de otra cosa no. Apoyó a Enrique Peña Nieto en su campaña y lo hace ahora que EPN es presidente de México. Se le olvidó que prometió acabar con el PRI por la sencilla razón de que si hubiera ganado López Obrador, estaríamos viviendo otra historia de la llamada corrupción azul. Qué razón tiene Josefina Vázquez Mota cuando declaró a los medios locales el miércoles lo siguiente: “lo que hoy está sucediendo en el PAN y otros partidos, no afectará la elección de Durango, a la gente de aquí sólo le importa lo que pasa en su estado”. En cualquier país de Europa, cualquier partido político que se encuentre en problemas de corrupción, perdería una elección.

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Que se acabe el gatopardismo en México, que cuando algo cambie, que no siga igual, que sea para bien.