domingo, 20 de septiembre de 2015

¿Se equivocó de planes y de partido Gustavo Pedro Cortés?



Todas las cúpulas de todos los partidos políticos, históricamente no han podido superar el síndrome de pensar en la militancia como su propiedad, y a los institutos políticos como la extensión de su patrimonio personal o negocios privados. En muchas ocasiones hemos sido testigos, cuando hemos escuchado a quienes se dicen “líderes sociales” que manejan alguna asociación, ya sea urbana o campesina, afirmar: “Yo tengo una cantidad de gentes”, refiriéndose a ellos como si fueran sus dueños y cuando en muchas ocasiones cierran las calles para presionar a algún funcionario municipal o estatal, le comentan: “tengo a la hora y día que yo quiera cientos de personas para que usted nos resuelva el problema, de no ser así, estaremos hasta que nos dé una solución, porque son capaces hasta de morirse por mí”. Nunca hemos escuchado a esos líderes sociales referirse a estas gentes con respeto y dignidad, tratarlos como personas con derechos y libertades propias de un individuo.

Respecto de estos líderes, el clásico diría: “esos son un problema cultural”. Aunque la ley prohíbe la afiliación de tipo corporativo en los partidos, en los hechos sucede todo lo contrario. Este tipo de pseudolíderes, cuando la ocasión lo amerita van al partido sutano o perengano con cientos de copias de credencial de elector en mano para afiliarlos en el momento que les convenga. “Aquí le traigo, mi presidente, a toda mi gente que tengo en el estado, para que usted disponga de ella”. Quien ya ha dado un paso importante para evitar este tipo de situaciones, es el partido MORENA, proponiéndole a la sociedad que se afilie de manera individual y libre para militar en ese
partido, que es como debería de ser en los demás institutos políticos. Derivado de esto, es natural que el oaxaqueño de origen Gustavo Pedro Cortés, pretenda disputarle la dirección del partido MORENA a su actual delegado estatal: Carlos Medina Alemán. Tal vez Gustavo Pedro confunda MORENA con el PT o con su “organización campesina” o con los famosos CADI’s, cuando eran el negocio personal de Gonzalo. Gustavo Pedro es un político de la vieja escuela de la izquierda mexicana, cuando de luchas sociales y justas pasaron a formar el PT con la ayuda incondicional del hermano incómodo de Carlos Salinas de Gortari, el célebre Raúl. Por cierto, tíos de la presidenciable secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu.

Cuando se acabó la luna de miel entre Gustavo Pedo y Gonzalo, ni siquiera fue por cuestiones ideológicas o políticas. Con el tiempo se filtró que la separación de los dos protagonistas de la izquierda local fue porque Gustavo intentó, a través de su esposa, quitarle el manejo de los CADI’s a Gonzalo, Primitivo y Mari Páez, porque estos lo manejaron como si fuera otro patrimonio más del PT y no de la sociedad duranguense, que es la que sigue pagando con sus impuestos los sueldos de los maestros y personal administrativo. Este modelo educativo extraordinario debería implementarse en todo el país, ese mérito nadie se lo podrá quitar a Gonzalo. Lástima que los CADI’s fueron al final utilizados como arma política para lograr negocios personales. Ya fuera del PT, Gustavo Pedro pensó: “¿A cuál partido de la izquierda local me voy?” El PRD es de los chuchos y Movimiento Ciudadano de José Ramón Enríquez. Deshojada la margarita, se decidió por MORENA, al cabo tengo “mi gente” y les voy a ser de mucha utilidad. Llegado el momento, le voy a cobrar facturas a MORENA, López Obrador y a Carlos Medina.
Cuando el de Oaxaca se dio cuenta, ya estando en MORENA, que no existían las cuotas, las corrientes o los grupos, se dijo: “La única manera de tener mi partido político es apoderándome de MORENA, y de ahí pa’l real; otra vez a las mieles del poder a las que pertenezco”.

Solo que Gustavo Pedro no vio ni midió lo siguiente: no es lo mismo López Obrador que Beto Anaya, MORENA no es el PT y la izquierda que representa AMLO no es la que una vez representó Vicente Lombardo Toledano. En el fondo, lo que quiere Gustavo Pedro es quedarse al frente de MORENA para irse en coalición con algún partido o candidato y “vender caro su amor”. Sin embargo, las condiciones no le favorecen a Gustavo Pedro. El que se ha ganado la confianza de AMLO con trabajo y paciencia para seguir al frente de MORENA, es Carlos Medina Alemán, así como también se la ganó el periodista Guillermo Favela para ser parte importante de la divulgación ideológica en el estado de Durango. AMLO está informado de que Gustavo Pedro prometió alianzas a un partido y a un candidato, y ahora los va a dejar colgados de la brocha. Ni modo: no todos los partidos son los mismos, y sus dirigentes tampoco.

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Que se acabe el gatopardismo en México, que cuando algo cambie, que no siga igual, que sea para bien.