viernes, 24 de marzo de 2017

El nuevo rostro de la Secretaría de Salud y el Sindicato


“No puede haber política sanitaria sin política social”
-Ramón Carrillo, médico argentino
No hace mucho tiempo, César Franco Mariscal, a raíz del fuego amigo, cuando un intermediario entre él y Martín Rocha, el actual Secretario General de los trabajadores de la Secretaría de Salud, como buen aprendiz de Maquiavelo, hizo todo lo posible para que Franco Mariscal se fuera de la Secretaría de Salud Pública del Estado, para que dicho personaje se quedara en su lugar. Pero lástima, Margarito, tendrá que ser en otra ocasión. El Dr. Franco Mariscal superó esa crisis, salió fortalecido y se cumplió aquello de que golpe que no tumba, fortalece.

Con la llegada de Raúl González se vino abajo el “compló” en contra del Secretario de Salud, y aunque el ideólogo de esta operación sigue en la Secretaría de Salud, ya no representa un peligro para desestabilizar la Secretaría y sus relaciones con el sindicato. Raúl ha resultado ser un excelente operador político en el círculo cercano de Franco Mariscal. Sin embargo, el camino a la estabilidad no ha sido sencillo. El secretario heredó muchos de los vicios de los últimos dos sexenios, entre ellos el tráfico de influencias a la hora de asignar plazas a profesionales de la medicina que se dedicaban a la política, ya que algunos de ellos han visto en esta Secretaría un trampolín político para intentar ser candidatos a gobernadores, o mínimo presidentes municipales. Por cierto, ya encarrerado el gato, la sociedad espera que pronto se haga el anuncio de que están concluidas las auditorías y las investigaciones correspondientes para
saber de cuánto es el daño patrimonial que se le hizo al sector salud, sobre todo el sexenio pasado, del que se dijo hubo fraudes millonarios y hasta ahora no sabemos dónde quedó la bolita. Más bien sí, solo falta que sea confirmado.

Las promesas de campaña del llamado gobierno del cambio, quien las hizo tiene el compromiso político y moral de que las cosas sean diferentes, o al menos, como diría José Alfredo Jiménez, no caer en los mismos errores. Del pasado sexenio recordamos, por ejemplo, cuando salió a la luz pública que algunos médicos del hospital 450, en lugar de tratar a los pacientes por alguna enfermedad, les decían que este carecía de todo, de lo más elemental, que lo mejor era que recurrieran a los consultorios privados, donde con mucho gusto serían atendidos por ellos. Práctica que por cierto en el ISSSTE y en el Seguro Social se sigue haciendo, testimonios abundan. En este contexto hay un tema pendiente: en Durango, desde el sexenio pasado tenemos una Ley de Comisión de Arbitraje Médico, pero como somos muy buenos surrealistas, no tenemos esa Comisión para tener, cuando la ocasión lo amerite, un arbitraje médico cuando hay una omisión o una diligencia médica en contra de un usuario de los servicios de salud social y de los que practican la medicina privada.

Sabemos que los problemas de salud pública en el país y en Durango son muchos. En ocasiones crece la infraestructura hospitalaria, pero se carecen de instrumentos de tecnología y, por supuesto, de médicos y enfermeras, porque no hay recursos para plazas de nueva creación. Lo mismo sucede en muchas ocasiones que se carece de las medicinas para los usuarios. Agregue usted lo que hacen los
grandes proveedores nacionales y extranjeros para satisfacer la demanda de medicamentos. Ya no queremos pensar cuando funcione un día al 100% eso que llaman el Seguro Universal de Salud. De acuerdo a fuentes cercanas a los círculos del Doctor César Franco Mariscal y Martín Rocha, de un momento a otro harán un anuncio muy importante a los duranguenses. Ojalá que en este mensaje se incluya que las diferencias entre patrones y trabajadores son cosas del pasado. Que tienen la voluntad política de que lo que suceda en este sector se refleje en todos aquellos que dependen de la Seguridad Social.

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Que se acabe el gatopardismo en México, que cuando algo cambie, que no siga igual, que sea para bien.