La historia de los abusos policiacos y jueces ineptos: José Montaño Maldonado
ÁLVARO SANJUÁN
“La iglesia condena la tortura porque va en contra de los derechos humanos (…) aunque sean delincuentes”
Andrés Corral Arredondo, Obispo auxiliar de Durango en 1990
Pepe Montaño Maldonado acaba de escribir un libro donde describe sus experiencias como abogado y, de paso, por los laberintos de la burocracia del Poder Judicial. También remueve heridas que han marcado a nuestra sociedad en el tema de los derechos humanos, abusos de poder y la tortura convertida en práctica común por los policías en sus tres órdenes de gobierno. Pepe ha dicho de su libro que no le escribió pensando en ganar un premio de novela estatal o de ensayo porque no es escritor, su esfuerzo consistió en narrar sus vivencias en los muchos años que tiene como abogado postulante.
Montaño Maldonado dice cosas en serio y otras en broma. Cuando usted tenga la oportunidad de leer este libro, que será muy pronto, decidirá con cuál de estas historias se queda. Encontrará en esta lectura nombres de licenciados en Derecho que han llegado a ser famosos y a ejercer el poder en el ámbito judicial. Pisará callos, eso téngalo por seguro. Pepe Montaño nos hace recordar que desde 1990 no se han visto marchas encabezadas por alguna de las barras de abogados, como en aquel entonces, cuando se tenía conocimiento de violaciones graves a los derechos humano, lo cual hoy en día parece ser parte de la historia de nuestro Durango surrealista ¿será acaso porque hoy tenemos una flamante Comisión
Estatal de Derechos Humanos que con las únicas facultades con las que cuenta son hacer recomendaciones a la autoridad cuando esta viola los derechos humanos? “¡Háigase visto!”
No sabemos si el abogado de profesión José Montaño Maldonado se propuso, sin quererlo, decirnos si fue primero el huevo o la gallina, la corrupción o la tortura ¿para usted cual sería la respuesta? Solo para darnos una idea de lo que estamos hablando: si esto es un problema ancestral, o cultural como diría el clásico, Pepe Montaño nos habla del caso “Yescas”, como se le conoció en su momento allá por los primeros días del mes de octubre de 1990. Pedro Yescas Martínez, a consecuencia de las torturas que le hicieron en las instalaciones de la Policía Federal, perdió la vida y de acuerdo a Pepe Montaño se cometieron los delitos de allanamiento de morada, abuso de autoridad, amenazas y finalmente el delito de homicidio calificado, en agravio de Pedro Yescas Martínez. Eran los tiempos del gobierno de José Ramírez Gamero quien, ante la presión internacional, tuvo que reconocer los hechos y tomó cartas en el asunto.
A raíz de estos lamentables acontecimientos, Ramírez Gamero reiteró la disposición de crear en Durango la Comisión Estatal de Derechos Humanos y se dieron los primeros pasos para este fin. Suponemos que Montaño Maldonado nos narra estas historias para que no se vuelvan a repetir, ¿por qué? Cuando esto llega a suceder, el gobierno y la autoridad lo niegan siempre: la tortura y la violación a derechos humanos y las garantías. Estas violaciones en nuestro país y en nuestro estado son cosa de todos los días, sin importar que desde el 2011 hayamos tenido reformas a nuestra Constitución. No hace mucho tiempo Enrique Peña Nieto reconoció ese problema y propuso terminar con estas prácticas que tanto ofenden a la sociedad. Pepe amenaza con escribir segunda parte de sus
memorias, utilizando el recurso del chiste, la broma, la anécdota y la ironía. Quizá nos siga contando cómo se sigue moviendo el abanico en las esferas policiacas por los abusos en que incurren, y en las de ámbito judicial, donde hay “jueces que le tienen miedo a los amparos” y magistrados puestos por dedazo o por compadrazgos.

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