Los artículos de Álvaro Sanjuán son publicados los viernes y domingos en El Sol de Durango
viernes, 23 de marzo de 2012
Si no bajan los recursos federales, peligra “Una gota de ayuda”
“La situación actual del campo de Durango empieza a ser dantesca”
-Jorge Herrera Caldera
El sábado pasado, en las instalaciones del ex internado Juana Villalobos, el gobernador del estado se reunió con columnistas de los diferentes medios de información, con el fin de darles a conocer de darles a conocer las actividades realizadas durante año y medio de su administración. Vimos a un gobernador dispuesto a dialogar con los columnistas, como a ellos les gusta, con toda libertad y preguntarle, fuera del tema, otros asuntos propuestos por él mismo. Dominador como es de los temas financieros, hoy, a año y medio de distancia, ya empieza a demostrar que también tiene oficio político, para enfrentar y solucionar tres temas principales que hoy ocupan su agenda: Más fuentes de trabajo, la seguridad y algo que le afecta no sólo como gobernador, sino como ser humano, la sequía, fenómeno que hoy comienza a mostrar su verdadero rostro, y que podría cobrar vidas de duranguenses.
¿Quién o quiénes serán los responsables si en el corto plazo la sequía se convierte en tragedia? Sin duda alguna, en primer lugar es el gobierno federal, encabezado por Felipe Calderón Hinojosa, al que le preocupa más que no se le conceda el amparo a Florence Cassez, porque de lo contrario, su secretario de seguridad, Genaro Luna García, se vería obligado a renunciar. Todo, menos aceptar que en el caso de la francesa, culpable o no, se violaron sus derechos. Por ejemplo, si esto hubiera sucedido en Estados Unidos, no podría ser juzgada por el simple hecho de que se violó el principio de avisarle al cónsul francés al ser detenida. Después de este comercial, pasaremos a los hechos. Nos dijo el gobernador: “¿Se acuerdan de los famosos diez mil millones que vetó Calderón para apoyar al campo?”, “¿Tenía razón de hacerlo desde el punto de vista moral? “, “Por supuesto que no”. Nos sigue narrando el gobernador Herrera Caldera de los otros no menos famosos 34 mil millones de pesos que fueron aprobados para aplicarse al campo mexicano, hoy siguen a muy buen resguardo en la Secretaría de Hacienda, para mejor ocasión. Hace notar el gobernador que esos 34 mil millones de pesos ni siquiera son recursos frescos, sino lo que se conoce como redireccionados, es decir, de otras partidas que no se ejercieron. Si estos recursos hubiesen bajado, cosa que no sucedió a Durango le tocarían algo así como 870 millones de pesos, de los cuales, prácticamente no se ha ejercido nada.
Todo esto sucede debido a que las reglas de operación, que no son otra cosa que un instrumento burocrático para negar los recursos. Ante esta perversa realidad, es más fácil que llueva, a que lleguen los apoyos del gobierno federal. ¿Hasta cuándo mirará Felipe Calderón a Durango para darse cuente del grave problema de la sequía? Ya usted lo adivinó: hasta que esto se convierta en una tragedia que ya no se pueda resolver, ni con todo el dinero del mundo. Veamos un ejemplo: tuvo que pasar algo tan grave como el incendio de la guardería infantil ABC, en Hermosillo, para que las autoridades tomaran cartas en el asunto, que por cierto, los verdaderos responsables, hasta la fecha no han sido castigados. El otro ejemplo es aquí en Durango, lo que acaba de suceder en el local de una conocida empresa comercial, tuvieron que morir cuatro mujeres trabajadoras para que nuestras autoridades ahora sí se den una vuelta por muchos lugares como ese, en donde los comerciantes les hacen lo que el viento a Juárez. Dice al respecto el presidente municipal Adán Soria Ramírez, que los dueños de los negocios oponen resistencia, y hasta se molestan porque protección civil intenta meterlos al orden. Le preguntamos a Adán Soria Ramírez: ¿Para qué son las leyes y los reglamentos? , ¿Por qué no se aplican? Tal vez estén esperando que haya un incendio en alguna discoteca, o en alguna de las famosas tiendas que forman parte de Paseo Durango para aplicar la ley. Mientras alguien duerme el sueño de los justos, un tianguis que se encuentra ubicado en 20 de noviembre y Cuauhtémoc, es una trampa mortal para los clientes que ahí acuden. La moraleja es prevenir, aplicar leyes y reglamentos para no lamentarlo después. Y eso es exactamente lo que está haciendo el gobernador y su señora esposa, Tere Álvarez del Castillo. Aparte de la conducta solidaria de los duranguenses, que es apoyar con mucho gusto para ayudar a muchas familias en desgracia, se requiere inmediatamente la liberación de los recursos por parte del gobierno federal. El ejecutivo está obligado a regresarlos, porque es el dinero que pagamos con nuestros impuestos. Hay que revisar la historia, los pueblos aguantan todo, menos el hambre y la sed.
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- Álvaro Sanjuán
- Que se acabe el gatopardismo en México, que cuando algo cambie, que no siga igual, que sea para bien.
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