Como el título de la novela de Luis Spota, El retrato hablado, desde hace varios meses alguien dijo, “solo los tontos no saben que Antonio Meade será el candidato”. Y ahora lo es de la exaplanadora priísta, del ex carro completo, del exinvencible, del exrevolucionario y todos los ex que usted le pueda agregar. En este contexto, el PRI, según sus puntos de vista, tenía dos candidatos ciudadanos a la presidencia de la República: uno, Antonio Meade y el otro, José Narro, al que lo hicieron soñar cuando lo enviaron a la famosa pasarela cenecista celebrada hace unos meses en Zacatecas, cuando ya todo estaba decidido por Meade. No cabe duda, los priístas son inteligentes, por eso el país está como está, a tal grado que tuvieron que aprobar hace unos días la Ley de Seguridad Interior, propia de países paramilitares como Guatemala. Se decidieron por Pepe, para los amigos, porque este representa los intereses del sistema, de los poderes fácticos, de las cúpulas empresariales y de los que manejan la Bolsa de Valores. Por esta y otras razones Meade es el representante de estos grupos de poder para enfrentar a Andrés Manuel López Obrador.
Cumplida la liturgia ancestral priísta a nivel nacional, en el ámbito local se dio la voz de arranque para las candidaturas a diputados locales, federales y senadores de la República. Como a los tricolores les urge dar a conocer a Pepe, hace unos días circuló en las redes la foto de Meade y se podía leer: Durango con Meade. Una cosa es que sea el candidato del PRI y otra muy distinta que sea de todos los duranguenses. Aclarado el comercial, hablemos de mujeres y
traiciones. El primer asunto que tendrán que resolver los priístas del Estado, perdón, los grupos de interés al interior de este partido, son los candidatos al Senado. Primero las damas. Se habla de varias mujeres del PRI con suficientes meritos para ser candidatas, desde Ali Gamboa, Anabel Fernández, la señora González Achem, presidente municipal de Lerdo, Marina Vitela… pero lo cierto es que las únicas que tienen posibilidades de llegar a la final en la fórmula son Rocío Rebollo y Lourdes Quiñones. Esta última, usted lo sabe, es la favorita de Leticia Herrera Ale, cabeza del grupo lagunero. Lo mismo se dice que es protegida desde hace muchos años de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón. Bajo esta lógica, todo parece sencillo, pero como dijo Juan Gabriel, “ya ves que no es así”. La diputada federal Rocío Rebollo, con una larga carrera política ha sido diputada local y presidente municipal de Gómez Palacio, les ha ganado en varias ocasiones decisiones políticas al grupo hegemónico de Leticia Herrera.
Por cierto, en su momento, su hermano Ricardo Rebollo ha interrumpido la hegemonía política de esa región de nuestro Estado. Lo interesante de la trayectoria política de Rocío Rebollo es que ha contado, independientemente de las relaciones que tiene en el centro del país, y las tiene en serio, cuenta también con el apoyo de los “Duranguitos”, como dijo la clásica al interior del PRI local. Por esta razón, Rocío le puede aguar la fiesta al histórico grupo lagunero. La disputa para ser candidato a Senador ya comenzó. Los posibles representantes de los exgobernadores Ismael Hernández Deras y Jorge Herrera Caldera ya andan en plena campaña. El emblemático del grupo calderista, es el ahora exitoso empresario de pizzas Esteban Villegas Villarreal, y que tiene una mancha política en su exitosa y corta carrera por haber perdido en 2016 la gubernatura del
Estado y eso le podría pesar en su momento. Carlos Matuk López de Nava, que de último momento se subió al grupo de aspirantes al senado tendría en su momento el apoyo de Herrera Caldera, y posiblemente también el de Ismael. Se comenta que a Matuk le favorece que Ochoa Reza siga al frente del PRI nacional y en algo la llegada de Hernández Deras a la CNC por aquello del sector. Adán Soria, del que se comenta que lleva mano en esta carrera por el Senado, ha sido siempre la carta fuerte del grupo de Mezquital y al que le podrían echar toda la carne al asador. Héctor Arreola le apuesta todo a la relación que tiene con el hombre que no sabe “ler”, Aurelio Nuño, el virtual coordinador de la campaña de Pepe. Otro que está en la jugada es, sin duda, el diputado local Ricardo Fidel Pacheco Rodríguez, el delfín de Carlos del Olmo, líder nacional de la CTM. Pacheco Rodríguez es de los pocos políticos duranguenses que puede presumir que tiene una carrera legislativa, tanto a nivel local como nacional. Es un estudioso de los temas legislativos y, sin duda, sigue contando con todo el apoyo político y la amistad de Manlio Fabio Beltrones. De antemano nos disculpamos, nos faltarán los nombres de varios de los aspirantes a las diputaciones federales, pero sí destacan, entre otros, Pedro Silerio, Paco Ibarra Jáquez, Héctor Vela, Maximiliano Silerio Díaz, Sergio Uribe y Ricardo Pescador. Dejaremos pendientes a las mujeres priístas que aspiran, también, a una curul en San Lázaro y que, para variar, pertenecen unas al grupo de Herrera Caldera, otras al de Leticia Herrera Ale y por supuesto al del senador Hernández Deras. Si a usted le gustan las apuestas, ¿a cuál de los tres grupos le apostaría? En Las Vegas ya se están aceptando apuestas.

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